CONOCES A NUESTRO NUEVO EMBAJADOR DE MARCA: SANTIAGO JIMÉNEZ
En Aguardiente Desquite no solo hacemos el primer aguardiente 100% artesanal de Colombia; también creamos comunidad. Creemos firmemente en que el líquido que servimos en cada copa cuenta una historia de tierra, caña de azúcar orgánica, destilación lenta y respeto por la tradición.
Para llevar esta filosofía a cada rincón de la eterna primavera, necesitábamos a alguien que compartiera nuestro amor por la autenticidad y el «buen beber». Por eso, nos enorgullece presentarles a nuestro nuevo embajador de marca en Medellín: Santiago Jiménez.
Tuvimos una charla con él para que nos contara de primera mano quién es, qué lo mueve y por qué Desquite se ha convertido en su bandera. ¡Bienvenido al equipo, Santiago!


¿Quién es Santiago Jiménez?
Soy cantinero de corazón y un entusiasta de las bebidas alcohólicas. Para mí, estar detrás de una barra no es solo mezclar ingredientes; es estudiar la historia líquida, entender los procesos detrás de cada botella y, sobre todo, conectar con las personas a través de los sabores.
¿Cuál es tu relación con el aguardiente y con la cultura de tomar bien en Colombia?
Mi relación con el aguardiente se basa en beber tradición y cultura. Lastimosamente, durante años el aguardiente en nuestro país se vio como un licor de consumo rápido, sin prestarle atención a su calidad. Hoy, mi meta es demostrar que en Colombia también hay una calidad excepcional en muchos segmentos y categorías. Tomar bien significa respetar el producto, disfrutar el momento y valorar el esfuerzo que hay detrás de cada destilado.
¿Qué fue lo primero que pensaste cuando te propusieron ser embajador de Desquite?
¡Lo primero que se me vino a la mente fue que iba a ser muy divertido! Representar el primer aguardiente 100% artesanal de Colombia, que rompe con los esquemas industriales y apuesta por lo real, es un reto emocionante. Sabía que se venían noches de buena coctelería, aprendizaje y mucha pedagogía para los amantes del buen beber.
¿Qué tiene Desquite que no tienen otros aguardientes?
Sin duda alguna, una trazabilidad y transparencia total en su manufactura. En un mercado saturado de alcoholes neutros industriales y azúcares añadidos, con Desquite siempre sabemos exactamente qué es lo que estamos bebiendo: desde el origen de la caña hasta su destilación. Esa honestidad y pureza es oro puro en la industria licorera colombiana.
¿Cuál es el plan perfecto para tomarse un Desquite?
El plan no tiene que ser complicado, se trata de disfrutar el presente. Para mí, el plan perfecto es una tarde fresca con amigos, buena música de fondo, comida deliciosa y unos tragos bien helados de Desquite Artesanal. Es un aguardiente que se presta tanto para tomarse directo y frío, como para elevar cualquier cóctel clásico.
¿Qué viene para ti este año y cómo encaja Desquite en ese camino?
Para este año espero muchas experiencias enriquecedoras y un fuerte crecimiento profesional dentro de la industria de la hospitalidad. Quiero seguir educando paladares y elevando el estándar de la coctelería local. Con respecto a Desquite, mi gran expectativa es hacer parte activa de su evolución. Se me ha dado la valiosa oportunidad de representar una marca con una personalidad arrolladora y única, y estoy listo para que toda Medellín y Colombia se ‘desquiten’ de lo industrial y elijan lo artesanal.
El «Buen Beber» se toma Medellín
La llegada de Santiago marca un hito para Desquite en Antioquia. Queremos que cada bar, cada restaurante y cada hogar en Medellín descubra que el aguardiente puede —y debe— ser una experiencia premium, respetuosa con el medio ambiente y profundamente colombiana.
Si estás en Medellín y ves a Santiago detrás de una barra, no dudes en pedirle un trago de Desquite.
Lo mejor está por venir.