DESQUITÁNDONOS

DE LA CAÑA A LA COPA: EL VIAJE DEL AGUARDIENTE 100% ARTESANAL DESQUITE

Cada botella de Aguardiente Desquite cuenta una historia—una que comienza en las verdes montañas de los Andes colombianos y termina en la copa de quienes buscan autenticidad y excelencia. En Desquite controlamos cada etapa de la producción, asegurando que nuestro aguardiente encarne el verdadero espíritu de la artesanía.

Nuestro recorrido comienza en nuestra hacienda y en las fincas locales de la región, donde trabajamos de la mano con pequeños productores para cultivar caña de azúcar orgánica. La tierra, el clima y las manos que cuidan los cultivos son parte fundamental de la calidad que define a Desquite. Aquí, la tradición y el respeto por la naturaleza guían todo lo que hacemos.

La cosecha se realiza en el punto exacto de maduración, garantizando el máximo contenido de azúcar. La caña recién cortada se transporta rápidamente a nuestro trapiche, donde se prensa con técnicas tradicionales que extraen el jugo dulce sin procesos mecánicos agresivos. Este jugo se cocina y concentra cuidadosamente hasta convertirse en mieles ricas y puras—el corazón de nuestro aguardiente.

Elaborar miel de manera tradicional conserva los sabores y el carácter natural de la caña de azúcar. A diferencia de los procesos industriales que usan mieles tipo C, ya despojadas de su azúcar original para refinarla en azúcar blanca. Desde una perspectiva de producción, el alcohol industrial se destila a partir de esos residuos de la industria azucarera, lo que borra el carácter y el terroir del lugar donde la caña fue cultivada.

La fermentación se lleva a cabo durante 5 días controlados. Nuestras levaduras transforman los azúcares naturales en un mosto vibrante y lleno de sabor. El tiempo más largo de fermentación permite desarrollar ésteres complejos que aportan al inconfundible aroma y gusto de Desquite.

La destilación es donde la magia de Desquite realmente cobra vida. En nuestro alambique híbrido de cobre con 9 platos, destilamos con precisión y cuidado, capturando solo el corazón del destilado—la parte más pura y llena de sabor. El cobre elimina de manera natural compuestos no deseados, resultando en un aguardiente más limpio y aromático.

Tras la destilación, agregamos anís natural para dar vida al perfil de sabor característico de Desquite. Finalmente, ajustamos la graduación con agua pura de manantial andino, conservando la frescura y la integridad de los sabores en cada sorbo.

Todo el embotellado lo realizamos en nuestra hacienda, desde donde viaja a diferentes tiendas en Colombia y ahora también a Miami.

En cada paso del camino, de la caña a la copa, la sostenibilidad está en el centro de nuestra misión. Invertimos en la conservación del agua, reciclamos el agua utilizada durante la molienda y fermentación, y gestionamos nuestra hacienda de manera que protegemos el ecosistema local. Cada etapa está pensada para minimizar el impacto ambiental y maximizar la calidad.

En Desquite, cada botella es un testimonio de cuidado, tradición y maestría artesanal. Prueba la diferencia que hacen la pasión y la dedicación. Descubre el mundo auténtico de Aguardiente Desquite comprando el tuyo aquí.

caña aguardiente artesanal Desquite

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